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Archive for September, 2009

El hecho de que estemos en una época de avance es ineludible, hay mejoras en casi todos los campos, desde la medicina hasta el arte; es sobre este último aspecto al que me voy a referir, a la creación de texto en concreto.

Hoy en día, además de poder crear arte (literatura en este caso) en papel, Internet nos da la posibilidad de ser autores de un tipo de literatura llamado “hipertexto”. Este formato innovador da la posibilidad de desplegar un texto gracias a hipervínculos, y de este modo se consigue que la lectura sea más personal, pues el lector suele tener varias opciones a elegir a la hora de leer un hipertexto. De todas formas, la idea que conlleva el hipertexto viene de hace bastantes años, pues Agostino Rameli en 1598 y Vannevar Bush en 1945 ya propusieron sistemas y dispositivos de funcionamiento similar al del hipertexto, pero sin contar con Internet, por supuesto.

El hipertexto no sólo permite romper con la linealidad que caracteriza a un libro, pues el lector va desplegando textos que están conectados unos con otros por enlaces electrónicos, dando lugar a diversos recorridos, sino que a lo que es el texto se le puede añadir imagen y sonido, convirtiendo al hipertexto en hipermedia; esto hace que la actividad de lectura sea, para algunos, más atractiva que la convencional. El papel de lector ahora incorpora nuevas características, como el hecho de que se convierte en un artista múltiple que está dentro de un hiperespacio en el que existen diferentes convergencias artísticas.

Pero no son el lector o el texto los únicos que tienen un nuevo papel en el proceso de creación, el autor también cambia. El creador de un hipertexto ya no debe preocuparse por la unidad de la obra, porque una de las cosas que permite el hipertexto es que no haya punto final, que siempre pueda iniciar algo. Por lo tanto, como Nuria Amat comenta en su libro El libro mudo. Las aventuras del escritor ante la pluma y el ordenador “¿cómo se puede formar una opinión sobre un hipertexto, si no hay unidad?, ¿cómo se comenta?”. Estas reflexiones auguran que este no será el final de la literatura impresa, sino el comienzo de un nuevo círculo.

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